Día: 26 abril, 2015

El rinoceronte

a S.D.

Sueño. Estoy en una ciudad que no es la ciudad que conozco. Es una ciudad extraña. Estoy con mi esposa y mi hija en una camioneta. Avanzamos por las calles, hasta que de pronto, mi esposa deja la camioneta y desaparece. Nos deja solos a mi hija y a mí.
De repente otra mujer abre la puerta de la camioneta, de improviso. Le grito: ¿¡qué hacés!? La mujer pide disculpas y señala, a lo lejos, una multitud en una de las avenidas. Se aleja corriendo.
Veo que más adelante, en un cruce de avenidas la gente está reunida, pero también hay gritos.
Me acerco con la camioneta y una mujer nos impide el paso. Con la mirada tensa, desencajada, señala la avenida principal. Veo que la multitud se abre, y a través de ella pasa un rinoceronte, a toda velocidad. Un jinete corre detrás, tratando de detenerlo.
El rinoceronte pasa cerca de nosotros, golpeando a la gente, elevándolos por los aires. Hay gritos, corridas, espanto. Yo supongo que para no ser golpeados, debemos pasar desapercibidos, no debemos cruzar nuestra mirada con la del rinoceronte.
El rinoceronte pasa nuevamente cerca, golpea más gente. De repente eleva su mirada, me observa y viene hacia mí.

Muscled skeleton, facing front with Rhinoceraus. Wellcome M0010418

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