Mujeres

El ruido y lo femenino

El otro día vi la película Chaos Walking. Es una especie de western futurista.
La idea principal me interesó: En este nuevo planeta al que llegan los humanos, esperando un mundo mejor, los hombres padecen un ruido que hace que todos sus pensamientos e ideas se proyecten y escuchen todo el tiempo; como un film, en vivo y en directo, de todo lo que les pasa por la cabeza. Sin filtro. (Parecido al libro Solaris de Stanislaw Lem).
El ruido afecta sólo a los hombres, y, por ello, las mujeres se vuelven más enigmáticas (aún), porque no se sabe qué están pensando, qué secretos esconden.
La película es entretenida, pero lo que más me interesa es la idea: de que para unos nada pueda esconderse, hay una transparencia forzada e incontrolable, y por otra parte hay algo a lo que no se va a poder acceder, en este caso localizado en las mujeres.
Faltaría la vuelta de tuerca: que descubran que, aún a pesar de ese ruido, hay algo escondido de ellos mismos, para ellos mismos: nosotros lo llamamos lo femenino.
No sirve eliminar a las mujeres para eliminar lo femenino. Lo femenino es lo que nos agujerea: a veces lo llamamos muerte, a veces lo llamamos éxtimo, a veces lo llamamos sexualidad…
Birds de Aykut Aydogdu

Las que no se detienen

En 2016 mi hija quedó muy conmovida al enterarse que en la dictadura se robaban los bebés. Tenía siete años, y pensaba en esos pobres bebés a los que separaron de su mamá y su papá.
Le dije que eso fue horrible y que sí, que había pasado; y que es importante recordar para que no pase otra vez.
Luego le hablé de las Abuelas. Le expliqué que a los bebés los están buscando, y que a veces los encuentran. Y que esas abuelas que los buscan, los buscan siempre, no se detienen, no paran de buscar. No se olvidan de ellos. Que muchas de esas abuelas también son madres que buscaban a sus hijos.
Ese mismo año hubo una invitada de un país extranjero, primera dama de un presidente flamante y carismático de EE.UU que se puso a hablar de ‘la valentía de las mujeres argentinas’ cerca del 24 de marzo, y no nombró, deliberadamente, a las Madres y Abuelas… La omisión quedará para la historia, pues lo hizo para no quedar mal con sus anfitriones pasajeros, que se destacaron por despreciar la lucha de estas mujeres, incluso llegaron a decir que ellas hacían negocios con los derechos humanos.
En el recuerdo se chocan lo efímero y lo perdurable. El oportunismo y el abrazo por una causa que cambia la vida.
Mi hija, en su niñez, se quedó tranquila, y yo también.

Para mí, para mis adentros y para el que quiera oír: si querés saber sobre mujeres valientes pensá en ésas, las que no paran, las que siguen y que no se rinden. Ésas son mujeres valientes. Mujeres que con un pañuelo se enfrentaron a la dictadura, y esos hombres tan poderosos todavía les tienen miedo, porque, justamente, ellas no se detienen.
Hay algo de paz en el mundo al saber que hay mujeres así. Porque está la muerte que es inevitable, pero también están estas mujeres que buscan y hacen existir a esos que no están, por siempre.
Gracias por ellas