Música

El tipo del bigote

Hay un recuerdo de mi niñez que puedo reactivar hasta el hartazgo y no pierde efecto: cada vez que pienso en eso, soy feliz.
Está atado a un momento en la casa quinta en la que me crié.
A la hora de la siesta estaba en un salón y allí había un pequeño televisor. No sé si era a color, creo que no, pero no importa.
El televisor estaba encendido y por la programación, o no sé por qué, comenzó un video de música: aparecía un hombre con minifalda, ropa ajustada, bigote muy frondoso. Supongo que la incongruencia del bigote con el resto de la ropa era lo que más me gustaba. Luego vi que todos los otros hombres de la banda de música también estaban disfrazados.
Quedé fascinada. Ver ese video era descubrir que podía seguir jugando por siempre; era descubrir que, a pesar de crecer, uno podía divertirse.

Así que, como la tecnología ayuda y tengo a mi disposición ese video, siempre tengo esa felicidad: se puede jugar.
Y como la felicidad se comparte…

 P/D: A todos aquellos que estén en sus casas, por las restricciones debido a la pandemia de COVID-19, no desesperen. Estamos todos en la misma situación.
Ojalá esto les brinde un poco de alegría.

 


Dos recuerdos de la niñez

Llego a mi casa de la clase de órgano, tengo las partituras para practicar. Mi madre toma la partitura de “Moritat”, lee las notas y canta.

wkmorita

Veo planos sobre el escritorio de mi padre, medidas, números, dibujos… No entiendo cómo eso ahí escrito luego va al mundo, cómo encaja en el mundo… con el mundo.

Esos dos recuerdos son similares, algo escrito toca el mundo: ¿cómo es posible?
Recordar que la canción era Moritat añade sorpresa: lo que no tiene sentido es la muerte.

Si me preguntaran por qué el psicoanálisis tan sólo respondería: porque por medio de lo simbólico se puede tocar lo real.